La evolución tecnológica del monitoreo de alarmas en la Argentina ha sido sostenida y significativa. Sin embargo, persisten desafíos estructurales que exceden lo técnico y remiten a la articulación institucional entre el sistema privado y la respuesta pública.
En este artículo, el Prof. Walter Ricardo Costa —Consultor IRAM + TEAS y Coordinador de la Comisión Técnica de CEMARA— analiza el impacto de las alarmas no deseadas, la desconfianza generada a lo largo del tiempo y la necesidad de avanzar hacia protocolos conjuntos que permitan cerrar de manera eficaz la cadena de seguridad.
Una reflexión profunda y necesaria para comprender por qué, cuando la alarma es confiable pero la interacción institucional no lo es, el problema deja de ser tecnológico y pasa a ser estructural:
Cuando la alarma es confiable, pero el sistema no
Alarmas no deseadas, desconfianza institucional y el eslabón pendiente de la respuesta pública
Después de más de cuatro décadas de desarrollo del monitoreo de alarmas en la
Argentina, la industria ha evolucionado de manera significativa. Aquellos
primeros sistemas destinados casi exclusivamente a entidades bancarias dieron
paso a un modelo extendido de protección para hogares, comercios e industrias,
sostenido por centros de monitoreo, protocolos operativos, normas técnicas y
procedimientos de verificación.
Sin embargo, a pesar de esta evolución tecnológica y profesional, existe un
eslabón de la cadena que continúa mostrando debilidades estructurales: la
interacción entre el sistema privado de monitoreo y la respuesta pública.
Este no es un problema nuevo. Es, probablemente, la deuda institucional más
persistente del sector.
La herida histórica de las alarmas no deseadas
Para comprender la situación actual, es necesario hacer una autocrítica
sectorial. Durante muchos años, una parte importante de la industria del
monitoreo funcionó con escasos criterios de confirmación y filtrado de eventos.
Se despacharon móviles policiales por señales que no estaban debidamente
verificadas, sin trazabilidad técnica suficiente y sin procedimientos de
confirmación adecuados.
El resultado fue la saturación de recursos públicos por eventos que no
correspondían a hechos reales. Este escenario generó desconfianza y tensiones
institucionales.
La evolución técnica del sector
En los últimos años, la industria ha incorporado metodologías de confirmación,
procedimientos operativos normalizados, registros trazables y normas técnicas
específicas. Hoy es posible generar señales técnicamente confiables,
sustentadas en confirmaciones secuenciales, visuales o auditivas, y respaldadas
por procedimientos documentados.
Esta evolución constituye además la base de la automatización de ciertos
procesos, de la mano de tecnologías de inteligencia artificial ya vigentes y en
expansión.
Pero esta evolución técnica no siempre ha tenido su correlato institucional en
el sistema de respuesta pública.
Una cadena de seguridad incompleta
El servicio de monitoreo de alarmas funciona como una cadena de decisiones:
detección, recepción, verificación, contacto, notificación e intervención
física. Los primeros eslabones dependen del sistema privado; el último, de la
respuesta estatal.
Y es allí donde, en muchos casos, el sistema pierde coherencia operativa.
La deuda pendiente
Después de cuarenta años de industria, la tecnología ha madurado y los
procedimientos existen. Lo que aún no se ha resuelto de manera uniforme es la
interacción institucional entre quienes detectan el evento y quienes deben
intervenir físicamente.
La seguridad tecnológica no se agota en la detección ni en la notificación. El
verdadero cierre del ciclo ocurre en el momento de la intervención.
Para que eso ocurra, se necesita un mecanismo detallado de interacción
operativa, con protocolos conjuntos, comunicación en tiempo real y criterios
diferenciados para alarmas confirmadas.
Ese es el desafío institucional que el sector público y el sector privado deben
abordar en conjunto.
Porque cuando la alarma es confiable, pero la interacción institucional no lo
es, el problema ya no es técnico. Es estructural.
Prof. Walter Ricardo Costa
Consultor IRAM + TEAS
Coordinador de la Comisión Técnica de CEMARA
CEO — SESYTEL Solutions